15 noviembre 2014 | Emprendimiento e innovación

Cuando no llega el resultado

Aún y cuando se hayan definido acertadamente La Visión, La Misión, Objetivos y Metas de la empresa, en ocasiones,el resultado final demora en cumplirse.Tardanza que por lo general causa desánimo y ansiedad en el empresario y sus colaboradores.

Puede ser que el resultado no llegue por múltiples causas, si bien este tema, para ilustraciones del artículo, se enfoca a la demora o tiempo de aguardo que los planes tienen de manera frecuente, como característica de un proceso de maduración normal. Habrá que aceptar que las variadas y diferentes personalidades que hay en los individuos, necesariamente influirán en la concepción particular de lo que es normal o no aceptar como duración tolerable de la espera.

Suponiendo que la visión sea muy clara (que es la parte más trascendental de la planeación), y que están bien establecidos los objetivos, metas, políticas, procedimientos, etcétera, que se deben de asumir para alcanzar lo esperado, habrá casos en que la espera sea torne tensa. Por lo que propongo algunos elementos de auxilio para mitigar la desesperación:

  • Retener la energía.- Ante la tardanza, es prudente no desbordarse en las dosis de esfuerzos requeridos para que el proceso fluya, pues se corre el riesgo de cometer locuras, como por ejemplo endeudarse en exceso.
  • Ser firme «Como tronco de árbol, pero con ramas flexible».- Ante las voces de aquellos que cuestionen lo que se quiere lograr y escuchar lo bueno que digan, sin que ello altere la esencia de la visión.
  • No preocuparse por el futuro….- ¿Para qué?, si el futuro – en muy buena medida – se ha decidido de manera proactiva en el aquí y ahora.
  • Reforzar la fé.- Frente al desaliento, no hay como fortificar la certeza de la posterior conquista del resultado.
  • Vivir el presente.- Una vez determinado lo que se ambiciona para el futuro será frecuente que se presenten espacios de tiempos muertos. Una conveniente actividad es la de «almacenar» trabajo que subsecuentemente resultará aprovechable, ya que en el presente ayudará a estar productivos, y facilitará el flujo de trabajo para cuando el éxito arribe.
  • Pensar y actuar como si el resultado ya fuese concedido.- Eso generará una gran paz mental y reducirá las sobrecargas de estrés innecesario.
  • Reforzar la autoestima y auto confianza.- El desaliento, por la tardanza de la aparición del resultado en el tiempo que se espera mermará la confianza y estima personal del empresario. Por lo que él debe de desligar los hechos de su persona y aceptar la expectación como algo común y corriente.
  • Practicar el silencio y el «low profile».- No conviene caer en protagonismos, especialmente si son prematuros. Las habladurías y los festejos anticipados de las frutos que todavía no se consiguen desgastan y atraen la atención de indeseables e incómodos espectadores.
  • No buscar, si no ser buscado.- Practicar la «Ley de Acción y Reacción»: si ya se ha emprendido una acción, no es bueno correr como desesperado en la búsqueda de respuesta. Habrá que aguardar a la reacción correspondiente,y si no la hay… ¡es que no era!
  • No presionar al resultado «No por mucho madrugar amanece más temprano».- El aumento de los esfuerzos, en la errónea creencia de que con ello se apurará la aparición del triunfo, resultará contraproducente, caro y extenuante.

Y si después de una razonable espera el resultado sigue sin aparecer,el empresario habrá de cuestionar si la visión inicial que se forjó todavía tiene vigencia.

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