14 diciembre 2018 | Mercadotecnia y ventas

¿Cómo actúa el consumidor final? Una realidad para las empresas

Cuando acudimos a una tienda para comprar un pantalón; unos zapatos, algún alimento o cualquier otro objeto de consumo personal; estamos adquiriendo un producto de bien final te conviertes en un consumidor final. La característica principal de éste; es que ya no será transformado está listo para su uso.

Sin embargo esto no quiere decir, por ejemplo; que si compras un pantalón y le ajustas la bastilla ya lo transformaste; sigue siendo un producto de uso final que ajustaste para tu uso personal, pero no vas a comercializar.

El consumidor final es la persona que adquiere un bien o servicio para su beneficio personal y; por consecuencia, ya no obtendrá con el un beneficio económico posterior.

Por ejemplo: Comprar un pastel para una fiesta; una camisa para ir a trabajar, un auto para desplazarse al trabajo etc.

Esto implica que el consumidor final cierra los diferentes flujos que intervienen en la comercialización de un bien; Pone fin a los canales de distribución, es el destino de los flujos de valores y tiene derechos absolutos sobre lo que ha adquirido.

Pero; ¿Cómo se clasifican los bienes de consumo final?

Los bienes de consumo final se dividen en 4:

  • Bienes de uso común.
  • De comparación.
  • Especializados.
  • Bienes no buscados.

Los bienes de uso común son lo que se utilizan con frecuencia desodorantes; perfumes, ropa; es decir, todos aquellos objetos o servicios a los que les tenemos especial predilección; -fidelidad a la marca- y por ello no es complicado adquirirlos.

Los bienes de comparación es cuando el consumidor final entra en un proceso de elección; es decir, cuando tiene que decidir con base en su calidad, preferencia, color, servicios, etc.

La comparación puede ser uniforme cuando se elige entre productos que prestan servicios similares; como cuando se va adquirir un auto y la decisión se toma con base en los servicios extendidos; (Seguros, descuentos, bonificaciones, etc.) o no uniforme; cuando se elige entre productos que no son idénticos en calidad y entramos en aspectos personales.

Por ejemplo; al comprar ropa y evaluar cuestiones como la caída de la prenda, el corte y; desde luego; los criterios personales de elección del consumidor.

Los bienes especializados son aquellos que un consumidor adquiere por ser específicos, por ejemplo; una computadora. Cuando se adquiere un bien especializado se tienen conocimientos concretos e información de lo que se busca; se considera un marco de referencia con respecto al valor de los objetos y; desde luego, el consumidor final conoce las implicaciones de su compra.

En el caso de la computadora; un usuario poco conocedor puede comprar la más bonita o la de mejor precio, en tanto que un consumidor final especializado; puede incluso optar por armar la computadora a sus necesidades.

Por último; los bienes no buscados son aquellos que se pueden adquirir incluso por impulso. Esto se observa comúnmente en las tiendas departamentales o de autoservicio; donde cerca de las cajas colocan chocolates; pilas, cepillos de diente, etc.

Es necesario tener un control de las acciones que realiza tu consumidor final en tu empresa; ésto, con el fin de darle una atención adecuada y ofrecerle el mejor servicio posible. Puedes ayudarte con un sistema administrativo de control de clientes como ClickBalance.

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