2 febrero 2017 | Emprendimiento e innovación

Innovación para crear valor en la empresa

En los últimos años el concepto Innovación ha estado presente en todo tipo de conferencias y artículos sobre negocios, es materia de estudio en las universidades y tema de discusión dentro de las empresas.

La Innovación está de moda,  sin embargo pocos son los que han podido convertir éste concepto en una práctica de negocios exitosa.

Para nadie es novedad que las empresas hoy en día enfrentan una competencia brutal, y que el entorno de negocios es cada vez más cambiante e incierto.

En este contexto, los empresarios deben buscar constantemente estrategias innovadoras, no solo para alcanzar una ventaja competitiva, sino en la mayoría de los casos para sobrevivir a la férrea batalla  que se da todos los días en sus respectivos mercados.

Son muchas las razones que presionan a una empresa, o a mercados completos a innovar:  Tenemos la competencia originada en el crecimiento demográfico, y en la consolidación de grupos empresariales que buscan abarcar nuevos negocios, y nuevos territorios. También está la globalización, que expone a todo empresario a enfrentar competidores de cualquier parte del mundo aquí mismo, muchas veces con precios más competitivos y con calidad equiparable.

También tenemos como factor que obliga a la innovación el mismo desarrollo tecnológico que permite a las empresas, principalmente a nuestros competidores, establecer procesos y modelos de operación mas eficientes.  Este último es especialmente crítico ya que debido a la ley de Moore, un desarrollo tecnológico acelera a su vez la creación de nuevos desarrollos, acortando así los ciclos de renovación tecnológica y de obsolescencia. 

Otros factores importantes que presionan a las empresas a innovar son los mismos sueños y objetivos que se plantean los dueños o los emprendedores, y por supuesto el factor más importante: Las necesidades de los clientes.

Tenemos que reconocer que el cliente hoy en día es mucho más exigente, y está mucho más preparado que antes en nuestro campo de especialidad, es decir, conoce bien nuestro producto, y el de nuestros competidores porque tiene acceso a mucha información al instante. 

Por esta razón hoy los clientes son impacientes y no perdonan. Están dispuestos a cambiar de proveedor si no tenemos la capacidad de cumplir de manera total sus exigencias.  Los días del mercado cautivo están en los libros de historia.  Hoy el cliente solo tiene que entrar a Internet y en instantes dar con un nuevo proveedor que estará listo para tomar sus pedidos.

Los empresarios entonces deben estar dispuestos a innovar si quieren ver que sus empresas lleguen a las metas de crecimiento y rentabilidad que buscan. Pero innovar no es fácil, empezando porque muchas veces no entendemos, o confundimos lo que significa innovar, y las razones por las que debemos hacerlo.

Por ejemplo, es frecuente considerar una inversión en tecnología como una innovación, y esto es un error. La tecnología por si sola no es innovación si no va acompañada con un rediseño de la oferta de valor del negocio.

Para empezar, la empresa debe prepararse “mentalmente” para innovar pata crear valor en la empresa, y esto implica un cambio cultural muy importante que pocas veces se toma en cuenta.  Dado que Innovar implica sacrificios a veces muy grandes, primero debemos estar dispuestos a romper paradigmas que pueden estar muy arraigados en la conducta y en el actuar cotidiano del personal. Estos paradigmas seguramente en el pasado fueron positivos, y en su momento le permitieron a la empresa establecer normas de actuación que de alguna manera le han funcionado a lo largo del tiempo.

Pero los paradigmas llegan a ser un lastre para la empresa si se siguen ciegamente o se usan como pretexto para impedir la asimilación de nuevas prácticas más eficientes.

Por eso el primer requisito para innovar en la empresa es de orden cultural: La empresa debe no solo aceptar los cambios, sino también promoverlos, a pesar de los riesgos implícitos.  Debe aceptar la posibilidad de cometer errores, y la necesidad de no castigarlos, sino usarlos como elementos necesarios para el aprendizaje y la madurez.  Este cambio cultural debe originarse en la cabeza de la organización, y debe permearse a todos los niveles, de tal forma que los colaboradores tengan la certeza de que pueden aportar y proponer mejoras, y que éstas serán tomadas en cuenta por la Dirección. 

Una organización que castiga los errores, que teme a las equivocaciones, que frena las propuestas de mejora o que se aferra a sus paradigmas, no podrá entrar nunca en un proceso de innovación verdadero.

Una vez que hemos identificado cual es el motivo por el que debemos innovar, y que hemos aceptado la necesidad de cambio en la cultura de la empresa, viene la parte más importante del proceso: ¿Qué aspectos de la empresa son los que serán objeto de la innovación?.

Es lógico pensar que si un cambio no esta orientado a mejorar los estados financieros, no tiene ningún sentido hacerlo. Por esta razón debemos pensar en términos del valor que le aportará a la empresa la innovación propuesta, no por el cambio en si, sino por el incremento en las utilidades que se espera de ella, principalmente en el mediano o largo plazo. Esto nos lleva al concepto de Innovación en Valor, que es importante aclararlo ahora mismo.

Saludos.
Raúl.

 

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