2 octubre 2018 | Emprendimiento e innovación

¿Por qué es importante fomentar una cultura de innovación?

En nuestros artículos anteriores; comentamos que el proceso y la cultura de innovación son como el yin y el yang. El proceso es la parte “dura” de la innovación; mientras que la cultura es la parte “suave”.

La cultura se refleja en la actitud y el estado mental de las personas hacia la innovación; así como en las conductas, los valores y las historias que se viven en la organización. Es “la forma como hacemos las cosas aquí”.

En base a nuestras experiencias; hemos podido comprobar que una empresa puede tener un proceso muy robusto de innovación; pero si su gente no vibra ni vive la pasión por innovar; las probabilidades de éxito juegan en su contra.

Algunas empresas empiezan innovando “al chispazo” o a través de héroes individuales; después maduran un poco y realizan algunos eventos aislados de innovación; que generalmente se manifiestan en talleres de creatividad.

Luego, algunas compañías logran institucionalizar ciertos procesos; hasta alcanzar un estado final donde la cultura de innovación ha impregnado todos los niveles de la organización.

Una vez alcanzado ese estado; la empresa tendrá la capacidad de reaccionar rápidamente ante las oportunidades; de adaptarse a los cambios en el entorno y de reinventarse de forma permanente.

Por lo anterior; crear una cultura de innovación es uno de los aspectos más importantes y críticos del viaje de la innovación de cualquier empresa.

Sin embargo; cambiar la cultura de una empresa no es una tarea fácil, ni sucede de la noche a la mañana. Hay comportamientos, historias; reglas no escritas que atentan contra la innovación. Hay resistencia al cambio.

La creación de una cultura de innovación es un proceso de largo plazo; que depende del tamaño de la organización; y de cuán incrustadas están las viejas formas de hacer las cosas.

Cuando trabajamos con empresas que han iniciado un proceso de innovación; es raro toparse con un plan explícito de cómo se va a crear y fomentar una cultura de innovación.

Pareciera ser un tema tan suave y esotérico que; a menudo las empresas creen que sucederá de forma espontánea. O lo ven de manera tan superficial; que piensan que bastará con instalar un par de futbolines en el comedor de los empleados para crear una cultura innovadora.

Adicionalmente; algunas empresas en México seguimos arrastrando comportamientos que datan de la conquista española; y que dificultan la creación de culturas innovadoras en las empresas:

Vivimos atrapados en el pasado: Siempre lo hemos hecho así, ¿para qué vamos a cambiar?

Respetamos demasiado las jerarquías: El jefe es el que lo sabe todo. Las ideas vienen de arriba. Primero es la estructura, luego el procedimiento y la auditoría.

Nos falta autoestima creativa: Todo lo que viene de afuera es mejor. Lo nuestro no vale. Innovan los países ricos, nosotros no. Pensamos en pequeño, no en grande.

Somos cortoplacistas: Nunca tenemos tiempo para innovar, el día a día nos absorbe. Si no se recupera la inversión en un año, el proyecto no sirve.

Tenemos miedo al éxito: Debemos sentir envidia e impedir el éxito de los demás. ¿Colaborar con otros? Jamás.

Será interesante exponer nuestras vivencias en nuestros próximos artículos para demostrar las principales barreras que van hacia la innovación.

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