28 febrero 2014 | Emprendimiento e innovación

El rol de la mujer en el área de emprendimiento

El enfoque de emprendimiento se encuentra en gran parte dirigido al hombre, es decir, desde la definición de quién lleva a cabo el desarrollo de un emprendimiento, nos podemos percatar que nos referimos al término emprendedor, considerándolo del género Masculino; sin embargo, en los últimos años se ha visto un comportamiento en la mujer, de tal manera que existe un incremento de su participación en el mundo de los negocios.

Existen estadísticas que demuestran que la mayor parte de los negocios de las mujeres se encuentran en el área del emprendimiento social, sin embargo ya se presentan casos en los cuales está la mujer en el área de emprendimiento basada en TIC = Tecnologías de Información y Comunicación.

Pero todo parte desde la cultura y formación de la mujer, en donde en estos tiempos todavía existe el pensamiento en el cual se “dice” que la mujer debe permanecer enfocada al hogar y a los hijos, y el nivel de educación puede ser un factor crítico en su desarrollo.

De acuerdo a diferentes estudios se considera que las mujeres emprendedoras son más sensibles en relación a las necesidades de las personas, por lo cual buscan y valoran el bienestar del grupo por encima de la obtención de ganancias para la empresa. También se dice que las mujeres se enfocan en varios objetivos en el momento de emprender una iniciativa de negocios, teniendo como principal enfoque su familia. Pero una cosa sí es cierta, las mujeres a diferencia de los hombres tienen una mayor proyección al interior de los grupos sociales que la componen.

Existen ciertos rasgos generales que nos pueden ayudar a definir el perfil de la mujer empresaria en América Latina:

  1. Empresarias por necesidad
  2. Las mujeres son dueñas de microempresas, y pocas de empresas pequeñas, medianas o grandes
  3. El nivel de educación y/o capacitación de las mujeres empresarias en la informalidad es más bajo que el de los hombres.
  4. Las empresas de mujeres se orientan sobre todo al sector de servicios y atienden nichos de mercado.
  5. Las mujeres empresarias tienen limitado acceso al capital
  6. La disyuntiva de conciliar familia y trabajo
  7. Las mujeres enfrentan estereotipos negativos sobre su capacidad para hacer negocios.

No cabe duda que uno de los principales beneficios de las mujeres emprendedoras giran alrededor del reconocimiento de las capacidades de las mujeres como profesionales, su cambio de estatus dentro del campo empresarial, la facilidad para entrar a distintos círculos empresariales por ocupar puestos de gerencia, mayor autoestima a nivel personal, la generación de empleos contribuyendo al desarrollo de su país y su familia, el hecho de no ser empleadas, sino empleadoras.

 

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