29 mayo 2018 | Contabilidad y administración

Por qué es necesario un buen administrador en las empresas

El Ejecutivo-Administrador es aquél que se apoya en los fundamentos de la administración, que consiste en planear, orientar, dirigir y controlar los esfuerzos de un grupo de individuos para lograr un objetivo común.

El buen administrador, naturalmente, hace posible que el grupo alcance sus objetivos con la mínima inversión de recursos y esfuerzo, y la menor interferencia con otras actividades útiles.

La administración es una actividad generalizada y esencial a todo esfuerzo humano colectivo, ya sea en una empresa fabril, en una de servicios, en el ejército, en los hospitales, en la iglesia, en las asociaciones civiles, en las universidades, Etc.

Ninguna organización por pequeña que sea, puede ser exitosa si no se aplica en su operación y desarrollo la ciencia de la administración, como una herramienta fundamental que garantice el éxito de la misma.

Es algo así como pretender que un obrero albañil por ejemplo, desempeñe su trabajo sin que se le proporcionen las herramientas adecuadas como son: una pala, un zapapico, un martillo, una barreta, etc.

La aplicación del proceso administrativo en cualquier organismo, sea público o privado, forman algo más que una secuencia cíclica, pues están íntimamente relacionadas en interacción dinámica, el proceso administrativo es cíclico, dinámico e interactivo.

Las funciones administrativas, en conjunto, forman el proceso administrativo; por separado, planeación, organización, dirección y control son funciones administrativas.

El hombre necesita cooperar cada vez más con otros hombres para alcanzar sus objetivos: en ese sentido, la administración es, básicamente, la coordinación de actividades grupales, es la capacidad de saber dirigir a través de otros.

El desempeño de las funciones del administrador conforma el mencionado ciclo administrativo. A medida que se repite, el ciclo administrativo permite la corrección y ajuste continuos, mediante la retroalimentación.

El desarrollo de un ciclo permite, hasta cierto punto, definir cuáles son las correcciones que deberán introducirse en el ciclo siguiente, y así sucesiva y permanentemente.

El Ejecutivo-Administrador entiende perfectamente que no es el centro del universo, y eso le da claridad para tomar decisiones, que viene de la capacidad de llevar una vida plena, porque entiende que no es indispensable para que la compañía funcione y que aunque él tenga el papel de cabeza de sector, no debe entrometerse en toda la operación.

Por esa razón delega responsabilidades y la autoridad correspondiente en una tarea de equipo, ya que debe confiar en que su equipo de colaboradores sabrá salir adelante tomando las mejores decisiones, quizá, consultándole a él antes de tomarlas.

Una vez delegadas las responsabilidades y la autoridad a cada colaborador, sabe que cada quién sabe lo que tiene que hacer, cuándo, cómo, de qué manera reportar fallas, manteniendo la armonía y las cosas bajo control.

Para estructurar el formato laboral y corporativo, resume las prioridades en lo que mejor representa el interés del negocio, sabe que no se puede pensar en el crecimiento del negocio, si no va de la mano de una visión apoyada en manuales y sistemas de operación.

Sabe que en una empresa en la que no hay pasión por lo que se hace, es muy difícil que se tenga éxito, ya que entiende que no tiene que ver con EL TENER, sino con EL SER, y además está consciente que hay que ser, fundamentalmente un líder con visión y estructura para formar una gran empresa.

Para que las cosas funcionen, es primordial que la estructura organizacional se fundamente en la división del trabajo creando los puestos que la empresa requiere para alcanzar sus objetivos, estableciendo los cimientos para que el negocio crezca, sin que el emprendedor forzosamente desempeñe personalmente cada detalle de la operación.

De esta manera habrá un responsable directo en cada posición, sentando las bases para que haya responsables, orden, disciplina, productividad y equilibrio, evitando la duplicidad de funciones o tareas.

“Realmente no sabíamos a ciencia cierta los beneficios que Luminasol obtendría implementando un sistema como ClickBalance. Desde que lo estamos utilizando, todas las operaciones así como la administración de la empresa se llevan a cabo de manera muy simplificada y sencilla, y esto nos permite tener un control completo de lo que sucede en el día a día, lo cual definitivamente nos ha hecho más competitivos.”

Miguel Alberto Martínez

Director General|Luminasol

 

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