21 febrero 2014 | Contabilidad y administración

Trabajar en la empresa familiar

Una de las aspiraciones del fundador de una empresa es que ésta sea sustento familiar, desarrollarla a lo largo de generaciones y que así puedan sus hijos trabajar en la empresa familiar. Sin embargo, uno de los grandes retos es precisamente hacer que la empresa sea capaz de dar cabida a los hijos… y a la familia de los hijos.

Una de las variables importantes en este proceso de incorporar a los hijos (u otros familiares) tiene que ver con la capacidad económica de la empresa. Cuando la familia crece más rápido que el negocio, es probable que el negocio no pueda darle cabida a la familia y es necesario tomar algunas decisiones al respecto.

Es importante empatar la visión de la empresa y la visión de la familia, es decir, ¿realmente estamos diseñando y desarrollando la empresa para que nuestros hijos trabajen en ella? Esto significa que un negocio pequeño (medido en generación de ingresos) difícilmente permitirá a una familia mediana sostenerse de él, por lo que los hijos deberán buscar otra fuente de ingresos.

Si estamos en condiciones de incorporar a los hijos, es importante resolver la pregunta ¿Quién o quienes van a trabajar aquí? Esta pregunta implica un reto grande para los fundadores, ya que en teoría el negocio es para todos, pero en realidad deben de trabajar en el negocio los hijos que realmente quieren trabajar en el negocio, y que además tienen las capacidades para hacer que el negocio prospere. Si los hijos no quieren o no tienen la capacidad para agregarle valor al negocio, tarde o temprano el negocio lo va a sufrir, y por consecuencia la familia también.

Hay mucho por desarrollar en este tema, así que en la siguiente aportación estaremos profundizando en algunos elementos adicionales.

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