8 julio 2018 | Contabilidad y administración

La actitud de tus empleados como factor determinante en tu empresa

En ventas, como en mercadeo, administración, educación…, la actitud puede determinar el éxito o fracaso de tu negocio. Existe un dicho muy famoso que dice “Comience con una pobre actitud y no llegará lejos”.

Esto se mantiene aun si tiene credenciales, grados académicos, inteligencia, habilidades, conocimientos valiosos, etc. Le aseguro que entrar en el proceso con "mentalidad deplorable" socavará cualquiera y todos los esfuerzos hacia el éxito.

Los logros de hoy son fruto del esfuerzo sistemático, existen personas aferradas al pasado, a sus éxitos y fracasos, atrapados en ese tiempo y eso puede ser un factor cambiante en la actitud de tu empleados o tuya.

En el presente construimos el futuro, con gran pasión enfrentamos nuevos proyectos; tenemos 86 400 segundos y 1 440 minutos en el día para invertirlos y lograr metas; algunos derrochan ese tiempo y apuestan sistemáticamente a perder, existen como producto terminado, sin ambiciones y actitudes negativas, pero otros, por medio de la excelencia de hábitos repetitivos, conocimientos y actitudes positivas, logran el éxito.

El deseo de servir al cliente, de esforzase para explicarle los beneficios del producto, y de lograr un cierre de venta en el contexto ganar-ganar, son pilares esenciales para la efectividad en el mundo de la venta y así tener actitud de abundancia.

Tener claridad en los objetivos y actitudes positivas constituyen el inicio de un gran proyecto que será logrado a través de acciones enfocadas, y de forma persistente. Toda ilusión, objetivo o meta que valga la pena debemos llevarlo a la acción; es importante descubrir esa pasión, ella nos da fuerza para continuar por la senda del éxito.

Cuando emprendemos acciones justas, basadas en la ética, para alcanzar nuestra ilusión y no logramos las metas, estamos avanzando; ese fracaso es parte o condición del éxito que vendrá después.

Somos dueños de nuestros actos y acciones, responsables de lo que no hemos logrado; somos los protagonistas del presente y los arquitectos de nuestro futuro. Necesitamos focalizar los pensamientos en lo que realmente queremos y descartar lo que no sea de utilidad.

Estar en armonía con el contexto y con uno mismo es indispensable. La necesidad no conduce a ser deshonestos, hay que reconocer que la riqueza que logremos sostener a través del tiempo es la que seamos capaces de lograr, donde la ambición está presente, pero con enfoque humano.

El ser humano debe tener habilidad para ver el futuro. Todo lo que nos rodea, en un primer momento, fue fruto de la creatividad y de una representación mental. Para que una idea triunfe no debemos tener creencias limitantes; nuestro poder de creatividad es amplio.

Lo que somos capaces de vislumbrar lo alcanzamos con perseverancia y con la acción enfocada a resultados. Con frecuencia nos limitamos, no alcanzamos las metas y justificamos cada acto, los defectos los percibimos en otras personas, pero no en nosotros.

El pasado nos atrapa, algunos son los artificies de su propio fracaso a causas de esas creencias negativas. Decía el padre de la psicología americana William James: “La más grande revolución de mi existencia es el descubrimiento de que los seres humanos pueden cambiar los aspectos externos de sus vidas cambiando las actitudes de sus mentes”.

En mi humilde punto de vista la actitud de tus empleados y tuya es fundamental para el éxito de las empresas en México y en el mundo. Automáticamente nos enfocamos en conseguir clientes nuevos pero no nos detenemos a analizar el “cómo” se está tratando a ese cliente nuevo.

 

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