17 mayo 2018 | Contabilidad y administración

Líder, conductor, entrepreneur, empresario, manager, director, gerente, supervisor, etc...

Estos son algunos de los títulos que colaboran a la confusión reinante. Cada uno se usa de manera relativa a la situación de que se trata y las personas involucradas y los medios colaboran permanentemente a esta confusión. Vamos a tratar de seguir despejando el terreno del manager, distinguiendo entre tantas similitudes.

Hemos aclarado lo que un líder y lo que es un conductor…

Hemos hecho mención a los niveles de una empresa, quedando de paso claro que presidente, director, gerente, jefe, supervisor y sus intermedios y semejantes, son en todos los casos definiciones de jerarquías que se distinguen por estar en relación de dependencia, por ser empleados por otro para desempeñar esa tarea.

Si en alguna ocasión alguno de ellos no está en relación de dependencia, ha de ser porque es accionista, no porque sea presidente o director.

El empresario es aquel que lleva adelante una empresa de algún tipo a su riesgo y ese riesgo que asume es fundamental en la definición del empresario. La laxitud con que se usa este término para describir reuniones o personas que en realidad son empleados no hace sino confundir sobre la diferencia entre el jerárquico y el que está corriendo riesgos propios.

El entrepreneur es una persona con iniciativa que lleva adelante negocios y que por su espíritu de emprendimiento se ha ganado este adjetivo. Es una persona que puede estar en relación de dependencia o estar por su cuenta.

Por último el manager es una persona que ocupa una posición jerárquica y que está inscrito en una profesión poco discriminada todavía, pero que se distingue por el hecho de coordinar personas para el logro de objetivos.

Entonces, quizá entrepreneur, desde luego que no es empresario y decididamente no presidente o cualquiera de las otras jerarquías, el conductor líder-manager, es el objeto de la cuestión de liderazgo que nos ocupa y no otro.

Cuando se medita sobre la realidad de los manager que se han visto en acción, es perceptible que algunos tienen esa cosa tan particular de atracción que hemos llamado carisma y que no tiene explicación.

Es difícil sin embargo despegarse de la realidad de que esas personas no son en verdad líderes, lo cual confunde aún más el panorama...

Es evidente que hay una primer diferencia entre el líder y el manager que es la fuente del poder que tienen uno y otro. Esta es una distinción que condiciona de tal manera toda la relación, que es definitiva.

Sin embargo hemos conocido managers que consiguen entusiasmar a las personas, que consiguen arrastrar a las personas tras ciertos proyectos que inclusive pueden parecer poco realistas.

Aquí hay una cuestión primera que es el entusiasmo del manager.

Una persona puesta al frente de un grupo de trabajo, que tiene un cierto entusiasmo por algo, es evidente que tendrá mejores perspectivas de entusiasmar al grupo que aquel que no tiene entusiasmo.

Ambos pueden ser muy buenos conductores, lo que es más, aquel que no parece tener entusiasmo tiene un carácter empecinado y firme que lo lleva a mayores éxitos que el otro.

Es decir que de ninguna manera afirmamos que sea una condición del manager el entusiasmo, porque el manager no tiene porque lograr el arrastre de la gente tras el. Lo que es más, preferimos que no lo haga como el líder en el sentido más específico de la palabra, es decir que logre el entusiasmo hacia el manager, sino que preferimos que logre el entusiasmo hacia la tarea.

Lo que esperamos del manager es que motive a la gente para hacer ciertas cosas, para lograr ciertos objetivos. Esto puede o no hacerse entusiasmarlas con el proyecto o entusiasmarlas a partir de uno mismo.

Esto puede hacerse sabiendo ser participativo, apelando a la creatividad de las personas, dando buenos motivos para que la gente se divierta haciendo el trabajo.

No hay porque lograr el entusiasmo con el manager ni siquiera hay que lograr el entusiasmo, a menos que digamos que no se puede estar motivado sin estar entusiasmado, lo que entendemos como dos estados de ánimo diferentes que pueden ser complementarios pero no mutuamente imprescindibles.

Sin embargo algunos manager entusiasman a la gente tras el proyecto de la empresa que aparece como si fuera propio y otros entusiasman a la gente tras un proyecto de la empresa sin pretender que es propio.

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Jorge Luis Adrián

Contador General |Domustik

 

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